Reconoce el comportamiento:

Lanza una pelota a un/a niño/a en el patio de juegos.

Identifica lo que quieres ver:

Jugando amablemente con otros/as niños/as.

Usa la habilidad:

Después de la consecuencia, utiliza tus propias habilidades para calmarte. Luego, dedica tiempo a jugar de forma tranquila o divertida hasta que tu hijo/a pueda hablar de lo que ha pasado.