Reconocer la conducta:

Montar una rabieta ruidosa.

Identificar lo que quieres ver:

Usar estrategias para calmarse cuando se está molesto.

Usar la habilidad:

Ayuda a evitar las rabietas utilizando órdenes efectivas. Se aseguran de que tu hijo/a sepa qué hacer y de que tú estés en calma.