Reconocer la conducta:

Montar una rabieta ruidosa.

Identificar lo que quieres ver:

Usar estrategias para calmarse cuando se está molesto.

Usar la habilidad:

Después de que tu hijo/a se calme, podrías decir: «Estoy orgulloso/a de que te hayas calmado. Ahora, intentémoslo de nuevo. Cuando recojas, podremos colorear». Luego, elogia mucho.