Reconocer la conducta:

Lanza una pelota a un hijo/a en el patio de recreo.

Identificar lo que quieres ver:

Jugando amablemente con otros niños/as.

Usar la habilidad:

Imagina que tu hijo/a dice: «No sé por qué lo he tirado». Refléjale. Por ejemplo: «No sabes por qué lo has tirado. Lo entiendo». Luego, continúa con las consecuencias.